Recomendaciones a la hora de elegir alimentos

Todos lo hemos notado, han llegado el calor y el verano, y queremos lucir con orgullo el fruto de nuestro esfuerzo en el gimnasio, pero sabemos que no solamente es necesario nuestro esfuerzo físico sino que también debemos cuidar nuestra alimentación para conseguir nuestro objetivo (y mantenerlo).

Para conseguir el aspecto que deseamos y tener un estado físico saludable es importante ante todo llevar una alimentación saludable y para ello os damos las siguientes recomendaciones:

  • Presta atención a la calidad de los alimentos que ingieres en tu dieta. Esto quiere decir que no sólo tenemos que fijarnos en la cantidad y porcentaje de macronutrientes (proteínas, glúcidos y grasas) sino que debemos observar su calidad, composición e ingredientes del producto.
  • Para saber el qué escoger debemos evitar los productos ultraprocesados (comidas preparadas, embutidos, snacks, dulces…) principales responsables de las enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II.
  • Lee atentamente los ingredientes del producto que deseas comprar y evita los siguientes:

Aceites vegetales refinados como son el aceite de palma, nabina o colza.

Azúcares añadidos por la industria alimentaria como pueden ser la sacarosa, jarabe de glucosa, dextrosa o maltodextrinas.

  • Los glúcidos o hidratos de carbono de tu dieta, que son una de las fuentes de energía que utilizará tu cuerpo, deben ser de origen vegetal siendo las frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales (integrales, excepto el arroz) nuestras principales fuentes siendo los cereales la última opción a elegir.
  • Evita el consumo de zumos de origen industrial, ya que son altos en azúcares como los anteriormente mencionados, como los zumos naturales los cuales aunque tengan el azúcar propio de la fruta (fructosa) como le hemos quitado la pulpa, la fibra y están desprovistos de esa matriz nos encontraremos con un jugo con una alta concentración en fructosa, por eso es recomendable sustituir el consumo de zumos por el consumo de piezas de fruta que aparte de aportarnos mayor cantidad de nutrientes como la fibra, nos produce una mayor sensación de saciedad.
  • Aumentaremos el consumo de proteínas las cuales son el ladrillo para formar nuestros músculos y grasas en nuestra dieta ya que son los dos macronutrientes esenciales sin los que nuestro organismo no podría sobrevivir. Además de que los alimentos ricos en proteínas y grasas son los que mayor saciedad van a producirnos su acción dinámica específica es mayor, es decir, el gasto energético producido por la digestión, absorción, y metabolización de los nutrientes.
  • Evitaremos los productos denominados light, como ocurre con los lácteos. En ellos se reduce la cantidad de ácidos grasos saturados y se aumenta la cantidad de azúcar, con ello conseguimos menor sensación de saciedad, lo que nos provocará tener hambre antes y posiblemente caigamos en el error de volver a consumir un alimento alto en glucosa lo que provocará que excedamos la cantidad de glucosa que deberíamos consumir al día.
  • La elección de las grasas la haremos en función de las que éstas se compongan. Aumentaremos el consumo de ácidos grasos saturados de cadena media y corta (como el coco y los lácteos, sobre todo los de cabra).

Del mismo modo haremos hincapié en el consumo de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga que son ricos en Omega-3 (pescados azules, marisco o semillas de lino y chía) y ácidos grasos monoinsaturados como el aceite de oliva y el aguacate.

Dejar un comentario

Buscador

SÍGUENOS EN FACEBOOK